Dona Beli es una parte fundamental de mis recuerdos felices de la infancia: una mesa bulliciosa, risas, ilusiones… y los deliciosos platos preparados por mi madre, aderezados siempre con increíbles cuentos y leyendas, fantásticas historias que nos llevaban a comer sin rechistar pendientes de un final que siempre era feliz.

Aparecieron así en mi vida los “chinitos blancos”, huevos cocidos adornados con su gorrito, su carita de aceituna, su bufanda de pimiento rojo… y una deliciosa salsa de tomate natural con bonito, que vivían mil aventuras inimaginables en un plato de duralex.

El solomillo con su exquisita salsa “Kostadinov”, nombre que ella le puso en homenaje a un jugador del Deportivo de A Coruña, que no sé si metía muchos goles pero en mi casa era famosísimo… por su salsa!

Los “canelones empateados” con una sabrosa mezcla de paté y atún que nos siguen encantando.

El volován, que se convirtió en nuestro plato estrella de las fiestas navideñas, con su espectacular relleno de crema de langostinos.

Y muchas más recetas, tradicionales, sencillas, elaboradas con los mejores ingredientes y mucho amor.

Así se fue llenando mi vida de deliciosos recuerdos culinarios, que dejarían un poso muy especial por sus aderezos y sus creativas presentaciones. El placer de una cocina bien elaborada y saludable, que es parte de ti y de todo lo que amas.

Hoy, que de nuevo inicio un proyecto en este mundo de la alimentación, la buena mesa, la creatividad y la artesanía culinaria, naciendo desde ese gran respeto y amor que siento, tengo que llamarlo como ella. Mi inspiradora, la gran mujer de mi vida… Dona Beli, que siempre nos hizo valorar esa especial creatividad, ilusión y entrega en todo aquello que hacemos.

Así que… va por ella!! Y por todos los que sé que me acompañaréis en esta aventura, animándome y dándome toda vuestra fuerza y apoyo. Gracias.